21 de marzo de 2008

The naming of cats is a difficult matter


T S Elliot dedicó un libro entero de poemas a los gatos, The old possum´s book of practical cats (1981). Sobre ese libro, Andrew Lloyd Webber creó el musical Cats. Entre los poemas del libro, Elliot señala que los gatos deberían tener por lo menos 3 nombres: uno para todos los días, un nombre único, y uno que solo el gato conoce. El poema entero esta acá. Para los verdaderos fanáticos, el libro entero esta acá.
Lauro tuvo más de un nombre y múltiples etiquetas. Laurita, Lauro, El gato Lauro.
Pero también "el hermono" (contracción de hermoso minino)
"problemas mentales" (aunque dentro de la casa, la tenencia de la etiqueta fue siempre bastante disputada)
"el último emperador".
Valga la aclaración, el gato lauro no respondía a los llamados y todas estas etiquetas tenían mas que ver con necesidades internas de comunicación de la familia, al estilo de "¿Alguien vió a problemas mentales?" o "¿El hermono ya comió?"
Lauro convivió con varios gatos. Vale la pena notar un pattern de los nombres de los otros gatos: "gato blanco", "gato negro", "gatito gris".

Los dos últimos gatos trataron de tener nombre. Fido y Pitu. No persistieron.

Lauro era barcino (parte rayado, parte blanco). No estoy segura si fue eso que lo volvió inmune a la epidemia de nombrar a los gatos por su color, pero mientras vivió, ningún otro gato mereció nombre propio.

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