23 de abril de 2008

Pituto, sesión de Fotos



Para que lo conozcan: un par de soberbias fotos del soberbio gato pituto. Ese del primer post. El de mis padres en Australia.






Yo no saqué estas fotos, en parte porque no había nacido. Las sacó papá. Estoy segura que había muchas mas, pero estas son las que se salvaron del incendio. Ese incendio, el que sobrevivió lauro. Presten atencion, gente!

21 de abril de 2008

Lauro no quiere morir. Reloaded

Estaba trabajando en la tesis y Lauro se deterioraba rápidamente, lo que fue medio una carrera desaforada para ambos. Bastante competitiva. Lauro se agarro una artrosis galopante que le quintuplico el tamaño de una de las piernas traseras. Ahora estaba ciego y arrastrando una pata que parecía de jamón serrano. Pronto empezó a parecer un gusano-topo. Lo que no se le debilito en lo mas mínimo fue la voz. Empezamos a “transportarlo manualmente” adonde fuera que quisiera ir.
Cuando estaba trabajando en los últimos borradores, subió la apuesta.
Ese invierno, se hundió el pozo ciego de la casa. Era un agujero bastante importante.
El gato estaba acostumbrado a estar afuera un par de horas por día, pero no me parecía cauto, rengo y ciego como estaba, dejarlo salir. Era tentar al destino.
Ahí entra vivi. Vivi es mi mama, pero a veces es vivi el personaje.
Decidió que el gato, pobrecito, tenía que estar en el “solarium”. Lo deposito manualmente, y después se fue a hacer otra cosa y se olvido.
El gato, por supuesto, se cayó en el pozo ciego.

Y sobrevivió.

Si. Tres personas participaron en su rescate. Estaba intacto, excepto por su dignidad. Sobrevivió meses después de eso. Su decrepitud no necesita ser contada, porque fue muy triste. Pero hay que mencionar que fue bastante mas larga de lo que parecía. Tanto que parecía que no iba a morirse, que era parte de la pantomima.

Vivió como un mes quieto debajo de la estufa. Le dábamos de comer nosotros.
Como no veía nada, pero hambre tenía bastante, había que tener cuidado porque mordía con bastante potencia cuando sentía olor a comida. A vivi y a mi hermano les infecto la mano. Inventaron un sistema con escarbadientes para alimentarlo.

En esta foto, le estoy dando una galletita. Me mordió en el proceso. Se había vuelto adicto al cereal cuando estudiabamos juntos en la cama.



Entregué la tesis. Un mes y medio después tuve la nota, pero Lauro había decidido que este mundo ya había tenido suficiente tiempo para escucharlo.

18 de abril de 2008

Lauro no quiere morir



En “el manual del cuidado del gato” hay una curva. Muestra que edades humanas corresponden a que edades felinas. No hay ningún número mágico multiplicador, es muy variable. Si no me acuerdo mal, los dos primeros años humanos eran el equivalente a 15 años del gato. De los 19 a los 20 años humanos, ya contaba menos.
Lauro vivió 20 años. Ingresó al hogar en el 87. Y en el 2000 empezó a morirse. El proceso duró 7 años.
Parece una exageración morbosa. Pero no.
Dejen explicar.
En el 93, nuestra casa se incendió. Lauro sobrevivió. Fue el único de 3 animales que estaba ahí cuando volvimos a la casa con las paredes negras.

En el 2000 Lauro contrajo el síndrome urinario felino. FUS. Es bastante común. Estuvo en la veterinaria varias veces en situación crítica. De todas salió airoso, como si hubiera pasado un muy merecido día de Spa.
La comida para gatos con FUS es más cara que el caviar. Es difícil de conseguir. Y en ese momento teníamos otros dos gatos.
Acá viene una teoría: donde hay más de un gato, habrá más necesidades alimentarias que gatos. Esta teoría, mutatis mutandis, creo que aplica también para el shampoo.
Pero volviendo a la comida para gatos con FUS: los dos gatos sanos la preferían ampliamente a la genérica. Lauro, por supuesto, prefería la genérica. Al que le daba lo mismo cualquiera de las dos…era al perro.
Bueno, Lauro no se murió de FUS. Se curó solo. No sabemos como. Pero no tuvo más episodios.
Eso no significa que dejo de morirse. Nada de eso. Cambio solamente de modus operandi porque se dio cuenta que el FUS ya no nos llamaba la atención.
Mientras tanto, yo empecé y termine la facultad. Lo único que discutí seriamente con ese gato fue que no se muriera antes que entregue la tesis, porque no sabía si podría soportarlo.
Empezó a quedarse ciego. Se chocaba con las paredes, caminaba en círculos. Los otros dos gatos, mucho más jóvenes, que teníamos se aprovechaban de eso y lo cascaban.
La venganza igual fue de Lauro, eh. Los sobrevivió a ambos.