27 de agosto de 2008

Quinoto: rata naranja versión 1.0



Primero vino Quinoto. Quinoto fue el el final de la odisea de conseguir un gato naranja para Vivi. En 20 años no habíamos vivido ninguna etapa sin gatos, y su ausencia era dolorosa y anormal.

Y prolongada por el hecho que el gato nuevo tenia que ser...naranja.

Había buscado gatitos naranjas por todas partes, cuando una amiga de Tuki avisó que una gata naranja de unos amigos hippies había tenido gatitos. Fuimos juntas a verlos.

Lo de hippies no era un eufemismo. Realmente, eran unas 15 personas que compartiendo un edificio, sin gas ni electricidad ni reglas de sociabilidad occidental. Yo había llevado el transportador de gatos de Elías y cuando llegué los hippies que estaban me miraron como si hubiera traido una picana electrica. Decidí llevarme uno solo para que uno de ellos tenga la oportunidad de llegar a adulto e ir a la universidad.

Los gatos estaban sueltos en el patio. Eran pelotas naranjas de 10 gramos.

Los hippies decían que tenían dos meses. Pero creo que el tiempo pasa diferente para ellos, porque tenían semanas, y se prendian de la mamá. O mejor dicho, las mamás. Había dos gatas dando vueltas, y los gatitos iban y venían entre una y otra. La única pista sobre la madre biológica era que una era gris y la otra naranja fosforescente.

Llame a Vivi, para preguntarle si quería un gatito naranja diminuto. Su respuesta fue que si eran tan chiquitos, mejor traiga dos, así juntaban masa crítica. Los miré a todos con detenimiento, y traje al gatito mas independiente de todos. Hicimos un terrorífico viaje en Taxi. Seguido de un terrorífico viaje en tren, en el que para que se sienta mejor, le dimos un pote de Yogur. Terminómetiendo la cabeza en el, pero se calmó un poco.

Acá hay un video del segundo día, cuando estabamos todos idiotizados porque no podíamos creer que teníamos gato otra vez. Si se le podía llamar gato a Quinoto, lo que era disputable. Y disputado.