29 de noviembre de 2008

De gatos pandilleros y locutores adictos

"Incluso los animales domésticos se entregan a extrañas actividades"

Mmmm.

Comparados con quien? Veamos



Mi parte favorita es cuando el locutor dice que los gatos en estado de extasis "cazan ratones imaginarios". ¿Como lo sabe? A mi me parece que estuvo comiendo hojas de hierba gatera...

28 de noviembre de 2008

Comida de Gato : Elías vs Rati



Para recapitular. Elías es el gato que nos adoptó a tuki y a mí. Como todo hijo primerizo, tenía miles de juguetes y demasiada atención.

Desde el primer día, además, comió comida de gato de primera marca. Mejor dicho, condimentaba su dieta de comida china con comida de gato de primera marca. ¿Hace falta aclarar que la comida del gato era más cara que la comida china?

Curiosamente, una de las carnes non-descript que venía con el chau fan no le gustaba. Vivi decía que si se oponía a comerla era por reservas morales, que lo frenaban de comerse un congénere.

Elías ya no era gatito cuando Vivi lo conoció. Algo de todo eso que comió hizo que se transforme en un puma. Sobre todo en comparación con Rati, que era tamaño playmobil. Pero eso no fué lo que notó Vivi. Se quedó muy impresionada porque...brillaba!

Inmediatamente le cambió la dieta a Rati y le compró la comida especial. Todos los días lo monitoreaba, y decía, sigue opaco.

Y me miraba como si le estuviera ocultando el secreto del brillo de Elías.

20 de noviembre de 2008

De noche, todos los gatos naranjas son Rambo

Una característica que parece ser común a los gatos naranjas es que creen ser Rambo.

Tenemos un perro negro caníbal. El perro está solo en el jardín de atrás de la casa hace mas o menos dos años. Como mordió a tanta gente, incluido Tuki, no interactuamos con el.

Cada tanto salgo y le explico “No sos un pet. Sos un security device”

Estábamos totalmente seguros que si alguna vez Quinoto se acercaba al perro, era copetin.

Un día Vivi mira para afuera y ve que Rati esta al lado del perro, tirándole zarpasos. El perro lo miró con cara de circunstancia. No les paso nada ni al perro ni al gato

Excepto alguna que otra distorsión en el autoestima de Quinoto.



Se envalentonó. Empezó a hacerle frente a todo el mundo. Pero no siempre le salió bién. Un día escuché un rati-grito que parecía que lo estaban degollando. Salí al jardín, y no estaba. Salió un gato ajeno corriendo

Media hora después, lo encontré petrificado debajo de una planta

Del susto...había perdido control de esfínteres. De la humillación, prefirió quedarse petrificado debajo del hibiscus. Si no lo hubiese agarrado del cogote estoy bastante segura que seguiría ahí.