26 de julio de 2010

La Ira


Hoy fuimos con Elias a vacunarnos contra la Rabia

Elías contra la mitológica rabia urbana que podría llegar a agarrarse si alguna vez es atacado por un murciélago mitológico urbano.
Yo contra la rabia cuando me enteré cuanto salió la manicura del gato. La manicure dil gattino costo più di manicure della mamma

Elias en principio no demostró demasiado interés en meterse en su transportador, pero es entendible, la mitad de las veces que lo metemos en un transportador queda encerrado 14 horas y lo suben a un avión

Habia dos caniches emocionadísimos como solamente pueden emocionarse los perros caniches, asi que la vacuna fue la parte menos traumatica de la sesión

Pedi que le corten las uñas porque las tenia como garfios y se estaba empezando a desacelerar la destrucción final del sillón porque se quedaba enganchado con las uñas

Le cambié de comida porque se le puso el pelo opaco y además no le gustaba.

Los gatos racionales (que no son tantos) cuando no les gustan la comida no la comen, juegan con la agresión pasiva de la huelga de hambre. Los gatos normales cuando no les gusta la comida gritan como marranos que los están desnutriendo: a sus dueños, a los transeuntes, y como para que también los escuche la Convención de Ginebra

Elías no. Elias se come la mitad de la comida, espera haberla pre digerido. Crea un poco de suspenso y la vomita al lado de la comida que queda, como para que no haya nada de lugar a confusión sobre la causa-efecto

Todavía nos falta la aventura de volar juntos a Atlanta. L'amore di una madre...

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