11 de mayo de 2011

Eat, Pray, Love



Es raro que caiga en la tentación del best-seller, pero vi la Ted talk de Elizabeth Gilbert y me dió la curiosidad suficiente como para leer Eat Pray Love

El libro tiene sus momentos (aunque me quedo con la TED talk). La pelicula, en cambio, es contaminación audiovisual sin pausa. 

La novela autobiográfica llega a la India, donde el personaje explora la espiritualidad oriental hasta donde su neurosis lo permite.

Uno de los momentos incluye un gato

The Indians around here tell as cautionary fable about a great saint who was always surrounded in his Ashram by loyal devotees.For hours a day, the saint and his followers would meditate on God. The only problem was that the saint had a young cat, an annoying creature, who used to walk through the temple meowing and purring and bothering everyone during meditation. So the saint, in all his practical wisdom, commanded that the cat be tied to a pole outside for a few hours a day, only during meditation, so as not to disturb anyone. This became a habit – tying the cat to the pole and then meditating on God – but as years passed, the habit hardened into religious ritual. Nobody could meditate unless the cat was tied to the pole first. Then one day the cat died. 
The saint’s followers were panic stricken. It was a major religious crisis – how could they meditate now, without a cat to tie to a pole? How would they reach God?

La anecdota funciona. Es simple, es provocadora y es inolvidable. 

Por mi parte, cuando la leí me pareció poco plausible el asunto del gato atado. Atar un gato, a quien se le ocurre. Se atan los animales inferiores, como los perros o los niños del primer mundo



 Pero ahora no tanto.

Desde que estoy tratando de hacer yoga con Elías en el mismo departamento, la alternativa de atarlo suena cada vez mas lógica. Algo debe presentir, como que mamá necesita concentrarse. Porque nunca lo ví tan insportable

No importa que tan dormido esté, si desenrollo la mat violeta, Elias se despierta como si le hubieran inyectado adrenalina y empieza:

RRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR

y se retuerce. Y se acuesta. Y si llego a estirar alguna extremidad hacia su lado sin avisar, la muerde. También esta fascinado con la mat, que tiene textura y es facilmente destructible. Como todos sus objetos favoritos (el carton corrugado. el sillón del living)

Probé cerrar la puerta. Es mas facil concentrarse con Elias al lado haciendo

RRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR

y todas las otras cosas que hace mientra hago Yoga, que con Elias haciendo

TAP TAP TAP TAP TAP TAP TAP TAP TAP 
en la puerta. Para empezar, de ronronear se aburre. De tratar de tirar abajo la puerta, nunca

En la casa tenemos una open door policy desde que llego Elías. Ninguna puerta interior puede estar cerrada, y cualquier contravención es inmediatamente identificada y notificada con un

TAP TAP TAP TAP TAP TAP TAP TAP

A los invitados que piden pasar por el baño les avisamos que van a traer menos atención hacia el hecho que están en el baño si lo dejan pasar con ellos. 

El tema de la puerta exterior es mas interesante. Elías se olvida muy rápido del mundo exterior, porque le tiene pánico a los ascensores y a que lo lleven otra vez en avión. Entonces la puerta hacia el pasillo puede estar cerrada. En estos días, para Elías el universo esta todo cubierto en parquet. 


1 comentario:

  1. Cuando Elías viajaba a veces el universo era alfombrado.

    Quiero agregar que apruebo con ahínco el experimento onomatopéyico que es este post.

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